Alpes Austriacos (Septiembre, 1991). Dos montañeros descubren por casualidad en un glaciar el cuerpo de un pastor en perfecto estado de conservación, que estudios posteriores situarían en la Edad de Bronce. Fue bautizado con el nombre del lugar en donde fue descubierto, una ubicación cercana a los Alpes de Ötzal. Tras un examen exhaustivo, se descubre que este tiene repartidos por todo el cuerpo un total de sesenta y un tatuajes, evidencia de la antigüedad de esta practica en el mundo. Todos ellos consistían en diferentes conjuntos de líneas paralelas o cruces, que fueron realizadas mediante unos pequeños cortes, posteriormente frotados con carbón, antes de su cicatrización.
No sería hasta el año 2015, cuando el científico italiano Marco Samadelli, llevaría a cabo un mapeo completo del cuerpo, descubriendo que todos estos tatuajes estaban divididos en un total de diecinueve grupos. La gran mayoría localizados sobre las articulaciones, y dos de ellos sobre el pecho de Ötzi. Tras varios exámenes médicos, se dictamina que el pastor sufría artritis y problemas cardiacos. Las primeras conclusiones, aunque un tanto descabelladas, parecían evidentes: Los tatuajes eran una posible terapia para calmar los dolores que padecía. Una temprana forma de acupuntura.
Para terminar de reforzar esta teoría, un nuevo hallazgo de los investigadores, acabo de apuntalarla aún más si cabe. En el momento de su muerte, el pastor prehistórico contaba entre sus pertenencias con un hongo de abedul, conocido por sus propiedades antibacterianas. De igual modo, tras retirar un vendaje que llevaba en una de sus manos, se descubre alrededor de la misma una especie de musgo, que tras estudios posteriores del mismo, se concluye que poseía ciertas propiedades curativas. Esta misma hierba también sería encontrada en su estomago, por lo que parece lógico concluir que tenía un amplio conocimiento sobre estos remedios medicinales. Con todas estas pruebas sobre la mesa, los expertos expondrían una conclusión final: Aquellas gentes poseían, sin ningún tipo de dudas, unos amplísimos conocimientos sobre medicina tradicional; las cuales convivían con un arraigado sentimiento religioso.
